lunes, 17 de julio de 2017

"John Lennon/Plastic Ono Band", John Lennon, 1970, Apple


No debe haber muchos movimientos musicales más sobrevalorados que el punk, esa música estrictamente regresiva que parecía complacerse apenas en señalar que está bien tocar mal el rock'n'roll de los cincuentas porque el capitalismo es una mierda; mucho más interesante es el casi contemporáneo postpunk, por supuesto, y a la vez resulta hasta incómodo que bandas como The Stooges puedan parecer tan fácilmente caracterizables que la etiqueta de "precursores del punk" les vaya bien, como si no fueran ellos -y los New York Dolls, y otros tantos proyectos- mucho más interesantes que el punk en sí. En cualquier caso, uno de los "antecedentes" más notorios del punk jamás quedó arrinconado en esa condición de precursor en virtud ante todo de que involucraba a John Lennon, cuyas credenciales -no hace falta decirlo- lo salvaban de una visión tan minimizadora. Pero todo lo que suena en "John Lennon/Plastic Ono Band" agota aquello a lo que el punk querría volver después: el sonido feo, la simplicidad, las letras combativas y la cosa visceral -que en el caso de Lennon venía por el lado de la terapia primal scream, otro ejemplo de pseudociencia new age en boga en los setentas tempranos-, todo envuelto en una poética de la expresión individual que, en rigor, parece considerablemente menos interesante que lo que algunos años después acometería Brian Eno -otra figura cuya altura impide la mera catalogación de "precursor del postpunk", aunque en este caso esa etiqueta parece más honrosa- en su crítica implícita al papel del sujeto en la música.
El primero de la carrera postbeatle de Lennon es por supuesto un disco más que atendible, y no se dirá acá que un álbum carece de interés porque su filosofía implícita parece poco sugerente. En su momento, por ejemplo, la letanía negativa de "God" sin duda dio que hablar, aunque el "I believe in me" final aporte una nota desilusionante; por suerte no tardaría en responder Bowie desde "Hunky Dory" (1971): "Don't believe in yourself / don't deceit with belief", y sin duda que el escepticismo lennoniano con respecto a las figuras más encumbradas del pop/rock resonaba con el gesto estético del disco a la hora de ofrecer un sonido cavernoso, sordo y simplísimo en lo musical, en oposición a lo que ya para 1970 había iniciado su propio camino bajo el nombre de rock progresivo.
A la vez, aceptando las premisas favorables a la expresividad y a esa forma de emotividad digamos "humanista", no cabe duda que "Mother" es una de las canciones más estremecedoras imaginables, aunque Lennon no llegue a convencer del todo de que sus gritos operen en un contexto diferente al del artificio artístico. El problema, en todo caso, es querer convencer de lo contrario, pero el disfrute de la canción puede prescindir de estas consideraciones, igual que sucede con "Remember", quizá una de las canciones más menospreciadas de la selección, y también en la bellísima "Isolation", junto a "Well well well".
El caso de "Working class hero" es interesante, pero quizá más en el contexto de la evolución política (por llamarla de alguna manera) de Lennon; la letra, de todas formas, tiene aciertos maravillosos, como los versos "there's room at the top they're telling you still / but first you must learn how to smile while you kill", que se adelanta a la más lograda letra de "Dogs", de Pink Floyd. Por otro lado, la sucesión de versos "They hurt you at home and they hit you at school / They hate you if you're clever and they despise a fool /
Till you're so fucking crazy you can't follow their rules / (...) When they've tortured and scared you for twenty-odd years / Then they expect you to pick a career / When you can't really function you're so full of fear" es tan sugerente que luego la apelación a la clase trabajadora (en tanto nos requiere el acto de fe de ver allí una forma de pureza) termina por socavar un poco la efectividad de la letra.  En el contexto del álbum, sin embargo, este mix de acierto y torpeza funciona especialmente bien. No es un disco, digamos, al que convenga pedirle sutilezas: todo su sonido nos dice precisamente lo contrario, y en ese modo de significar -desde la ecualización, desde la producción deslucida- sin duda que "John Lennon/Plastic Ono Band" se vuelve uno de los trabajos más interesantes de su tiempo. Que, por suerte, duró poco.


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